Signos de envejecimiento Pérdida de densidad

El envejecimiento general de la piel empieza a afectar el aspecto y la percepción de la piel desde aproximadamente los 25 años de edad. A partir de ese momento, los sistemas que mantienen la salud óptima de la piel comienzan a declinar y las sustancias que le bridan su apariencia joven son producidas en menor cantidad, causando signos visibles desde el exterior. Uno de estos signos es la pérdida de densidad, junto a la pérdida de volumen y las arrugas. Las causas del envejecimiento de la piel en general son de tos tipos. En las causas internas e intrínsecas predomina nuestra genética y la edad cronológica, y no se las puede detener. Sin embargo, los factores externos están vinculados al estilo de vida y pueden ser influenciados de manera positiva a través de un enfoque natural de prevención.

 

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS

EL ENVEJECIMIENTO DE LA PIEL EN GENERAL APARECE EN LAS DIFERENTES CAPAS DE LA MISMA:

Capa epidérmica

  • Cambios: renovación celular más lenta y reducción de la producción de lípidos.
  • Signos externos: Textura más áspera y seca con líneas de expresión y arrugas. Mayor sensibilidad a la radiación UV, menor efectividad en el proceso de cicatrización y mayor propensión a infecciones.

Capa dérmica

  • Cambios: Disminución anual del 1% de colágeno y declinación de los niveles de elastina. Reducción del flujo sanguíneo.
  • Signos externos: Piel menos elástica con mayor probabilidad de sufrir daños y más propensa a las arrugas. Pérdida de densidad. Disminución del brillo rosado asociado a la piel joven.

Capa subcutánea

  • Cambios: Disminución tanto en tamaño como en número de lípidos.
  • Signos externos: Pérdida de volumen, arrugas más profundas y mejillas huecas. Capacidad de cicatrización reducida.
Cuidado de la piel envejecida
La piel está formada por capas, donde la superior es la epidermis. Cada una de ellas envejece de un modo diferente

Cómo identificar la pérdida de densidad

La pérdida de densidad tiende a afectar, especialmente, a las mujeres que se encuentran cerca de la menopausia o después de ella. La piel cambia y necesita más ayuda durante esta etapa de la vida. Es común que la piel se sienta menos flexible, lo cual en general se combina con arrugas más profundas y disminución de la luminosidad.

La pérdida de densidad semanifiesta en la superficie de tres maneras clave:

  • Piel más delgada. La piel facial luce menos elástica y puede empezar a aflojarse.
  • Arrugas más profundas. A medida que la piel pierde la capacidad de mantener su forma, las arrugas se vuelven más profundas.
  • La piel tiende a volverse más pálida y opaca.
Una mujer joven estirándose la mejilla derecha.
La pérdida de densidad hace que la piel se perciba menos flexible.
CAUSAS Y DESENCADENANTES

¿Por qué le sucede esto a nuestra piel?

La pérdida de densidad es, de cierta manera, inevitable y parte del envejecimiento general de la piel. Este problema concreto es en parte el resultado de los factores intrínsecos e internos, como los cambios hormonales, envejecimiento cronológico de la piel y su efecto sobre la estructura cutánea.

A medida que envejecemos cambia la unión entre las capas superior y media de la piel (epidermis y dermis). Esta unión está formada por papilas. Los vasos que se encuentran en el centro de cada papila abastecen a la capa superior de la piel de nutrientes, humectantes y el oxígeno que necesita. En la piel más joven, estos son profundos y se mantienen juntos. Esto le da a la piel joven su espesor y textura lisa.

Al envejecer, las papilas se hacen menos profundas y su número llega a reducirse. La consecuencia es una estructura cutánea menos flexible y menos elástica y la formación de más arrugas.

Con el tiempo, la producción de colágeno y de elastina también declina causando una reducción de las sustancias que le brindan elasticidad a la piel.

Esto aumenta la probabilidad de que se formen arrugas. Por último, el suministro eficiente de nutrientes y oxígeno a las capas superiores de la piel disminuye con los años. Es este aminoramiento el que general un cutis opaco y más pálido.

 

Representación gráfica de la estructura de la piel joven.
En la piel joven, las papilas densas y profundas abastecen de nutrientes, humedad y oxígeno a la capa superior de la piel.
Representación gráfica de la estructura de la piel envejecida.
En la piel envejecida disminuye la densidad y el número de papilas. El resultado es un sistema menos eficiente, con pérdida de luminosidad y flexibilidad.

Existen otros factores, internos y externos, que son especialmente relevantes en cuanto a la pérdida de densidad y luminosidad:

Cambios hormonales
A medida que la actividad hormonal disminuye, también disminuyen otros procesos dentro de la piel. La producción de tejido conectivo es uno de ellos. Esto significa que después de la menopausia, se producen menos las sustancias que le brindan a la piel la estructura espesa y textura suave. Estas incluyen al Ácido Hialurónico, al Colágeno y a la Elastina. El resultado es una apariencia y sensación de la piel menos substancial.

Los efectos del sol
La causa principal del estrés oxidativo, los efectos del sol, debilitan la estructura de la piel y agravian el problema. Como resultado, la pérdida de densidad y de brillo se vuelven más notorias. Esto puede acompañarse de una tez desigual, manchas por la edad y resecamiento de la piel. Proteger la piel a diario del daño ocasionado por los rayos UV con un producto con FPS adecuado desacelerará el proceso y también ayudará a prevenir la formación de arrugas y la pérdida de volumen.

Tabaquismo
Los químicos presentes en los cigarrillos tienen un efecto degradante en el colágeno y la elastina a través del proceso de estrés oxidativo. El tabaquismo acelera todos los elementos del envejecimiento de la piel, incluyendo las arrugas y la pérdida de volumen..

El rostro de una mujer de mediana edad
La disminución del número de estrógenos puede contribuir al incremento de la inflamación y al empeoramiento de procesos cutáneos como la rosácea.
Una mujer tapándose los ojos del sol con su mano derecha.
El sol acelera radicalmente el proceso de envejecimiento de la piel.
SOLUCIONES

Cómo restaurar la densidad y la luminosidad de la piel

La pérdida de densidad puede tratarse utilizando solamente productos para el cuidado de la piel, o junto con tratamientos más invasivos.

Los productos para el cuidado de la piel que ayudan a restaurar la densidad y la luminosidad pueden contener los siguientes principios activos.

Principios activos

  • Antioxidantes
    Debido a que el envejecimiento general de la piel se produce, en parte por el estrés oxidativo, aplicar antioxidantes de uso externo puede ayudar a proteger la piel. Esto puede desacelerar los procesos que conducen a la pérdida de densidad y de luminosidad así como otros signos de envejecimiento como la pérdida de volumen y arrugas.

  • Arctiina
    Es un extracto vegetal de la planta bardana que estimula la reaparición de las células cutáneas, ayudando a que la piel madura que se ha debilitado por el envejecimiento y los cambios hormonales se vuelva tensa. La Arctiina es un componente clave en la línea Eucerin DermoDENSIFYER.

  • Péptidos Apiaceae
    Contribuyen a la piel madura a regenerarse acelerando los procesos que fortalecen la estructura para mejorar la elasticidad y la flexibilidad. Los Péptidos Apiaceae forman parte de la fórmula de la línea Eucerin DermoDENSIFYER.

Una mujer aplicándose crema en el rostro.
La aplicación de fórmulas con componentes activos, como antioxidantes, Arctiína y Péptidos Apiaceae, puede ayudar a que la piel se proteja a sí misma y a retrasar los procesos de envejecimiento
Una mujer aplicándose un producto Eucerin en la mejilla izquierda.
Para conseguir efectos óptimos y visibles se recomienda utilizar la línea completa de Eucerin DermoDENSIFYER.